martes, 8 de febrero de 2011

CAMBIAR LA MEDICINA

Contrastar y evaluar cada caso es clave:
Cada vez que he poner un tratamiento a un paciente me pregunto, como hacen miles de médicos en todo el mundo, si será el más adecuado para él.
La medicina naturita debe mucho a Archie Cochrane. Prisiomero en la Segunda Guerra Mundial, comprobó que los emfermo de salmonerosis bien hidratados respondian bien o mejor que lo tratados con antibióticos. Esto le hizo dudar de la eficacia de los tratamientos convencionales y propuso valorar el uso de terapia, no fiándose de lo que dicen lo grandes maestros de la medicina, la industria farmaceutica o la propaganda si no de los estudios que demuestra su eficacia. Su libro "Efectividad y eficiencia:reflexiones aleatorias sobre los sevicios medicos", de 1972, es hoy universalmente reconocido como el texto base sobre la necesidad de contrastar empiricamente, siempre que sea posble, las intervenciones médicas.
La medicina ésta demasiado llena de sofisma, desatinos y efectos secundarios como para fiarse de cualquier tratamiento que se propone. Pocos de ellos demuestran ser más eficaces que la propia capacidad del organismo cuando se le deja actuar tranquilamente. Se ha de hacer lo posible por mejorar la salud, elegir entre toda la información y terapias diponibles, pero esa gran capacidad hay que usarla y no dejar que nadie la destrulla o inutilice.

La Primavera

LA PRIMAVERA YA ESTÁ AQUI:
La primavera ha llegado con u sugerente inviteción a la vada. brota ha borbotones, con el impulso que le da la constricción del invierno, como un perfume que literalmente embriaga, arrolladora y desmedido pero fiel, al fin y al cabo, al guión de la naturaleza. Todo etá por estrenar.
Se hueleen el aire nuevo cargado de flores, e oye en el zumbido de la primera abeja y se siente en la piel y en el pulso."quiero hacer contigo lo que la primavera hace con lo cerezos", escrivió Pablo Nerudanenamorado: el milagro de navar los campos con flores, de reverdecer l tierra y trastocar el orden.
Ante tanta belleza y derroche de vida no cabe sino rendirse, entregase para que nos penetre. La primavera llega, se ofrece y se va, como el soplo de aire tivio que la anuncia, y hay que estar atentos para no desperdiciar  ninguno de sus dones.